DOM 19.07.2026
Heartstopper Forever (2026) [ Wash Westmoreland, Alice Oseman | Netflix ] ★★★★★
Siempre he defendido lo sacarina que es Heartstopper, incluso en sus momentos más "surrealistas" en lo que a relaciones y cultura queer se refiere. Y lo he defendido porque creo que se puede mezclar una historia con mensaje político con una trama bonita y optimista para futuras (y actuales) generaciones: no todo tiene por qué ser drama (aunque la serie lo tiene) ni relaciones tóxicas. Y entonces aparece Heartstopper Forever y lo manda todo a la mierda.
Seguramente el problema de raíz sea de formato: esta historia tenía que haber cerrado con una tercera temporada que abarcase los arcos de varios personajes y, en su lugar, hemos tenido una película de dos horas. El resultado es que he echado de menos al elenco completo (porque me interesan las vidas de todos los personajes) y, no sé... Un poco de coherencia. No me puedes vender durante dos temporadas que Nick y Charlie tienen una relación preciosa precisamente porque se comunican y se respetan, y luego forzar una ruptura porque uno se niega a abrirse, el otro sugiere que a lo mejor necesitan un poco de espacio, ambos asumen que el otro quiere romper y dejan de hablarse durante... ¿Unos meses? Ni idea.
Ese mismo desorden se contagia a todas las tramas. Lo de Charlie como Head Boy (o como se llame) de su instituto es importante hasta que deja de serlo. Lo del pequeño Alfie viendo en Charlie una puerta de esperanza a no crecer solo como persona queer es importante hasta que deja de serlo. Lo del Orgullo, los bares gays, los amigos... Todo es importante hasta que deja de serlo. Da la sensación de que esta película iba sólo de Nick y Charlie en una relación MUY cuestionable (chiquitos, a lo mejor sí que necesitáis romper y buscaros un hobby que no sea ser novios), con todo el grupo de amigos reducido a un coro de metenarices del palo: "¡pero si sois Nick y Charlie, no podéis romper, sois almas gemelas!". Quiero decir: si la película necesita repetirme ese discurso cien veces seguidas, a lo mejor es que los personajes no me lo están demostrando en ningún momento, salvo en eso de que ahora están súper cachondos constantemente y follan como conejos.
La ruptura, además, se usa de forma bastante tramposa. Sirve, sobre todo, para que me dé pena Nick: la peña va a casa de Charlie a ver qué tal está y apoyarlo mientras el pobre Nick está solo en su casa sin que nadie le haga ni puto caso. Tenemos personajes que aparecen esporádicamente cuando el guión lo requiere para soltar una frase que le habría encantado al Tumblr de 2015. Tenemos un discurso político sobre la transfobia muy certero, por supuesto, pero metido con calzador. Porque, de nuevo, seguramente iba pensado para una historia más larga de ocho o doce episodios, no para una película de dos horas. Y, sobre todo, tenemos una reconciliación súper inmerecida. Charlie sigue siendo Charlie, y Nick nunca llega a abrirse con él sobre cómo se siente, sobre lo que le pasa y le preocupa: justo lo que había dado lugar al conflicto (y una conversación que sí tiene en los cómics originales). Me esperaba que algo así saliera a la luz en la reconciliación, pero no. Y eso hace que la ruptura sea inútil, porque vuelven exactamente al punto de partida: él sin comunicarse con Charlie.
Ojo, entiendo el trasfondo del mensaje: son adolescentes, son muy jóvenes, es su primera relación, son queer, uno de ellos tiene una crisis de identidad porque no sabe quién es sin su novio y tiene que superar esa dependencia emocional... Ideas muy buenas. Pero muy, muy mal ejecutadas.
Yo qué sé. Una preciosa historia sobre diferentes formas no sólo de amar sino de ser queer, relegada al slop estereotípico y melodramático más chusco de una película de Hallmark de domingo por la tarde.
